la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

miércoles, 5 de febrero de 2014

pedro el que espera, 4

esta historia con pedro empieza acá
sigue acá
esta es la tercera parte

a partir de ese primer encuentro, pedro y yo nos gustamos.
nos veíamos seguido, una vez por semana. salíamos a tomar un café, nos juntábamos en la biblioteca de puan o, simplemente, caminábamos.

pedro se reía mucho conmigo, todo el tiempo. al principio me molestaba, hasta que noté que su risa nerviosa era parte constitutiva de su personalidad. pedro estaba siempre nervioso. siempre. más cuando salía conmigo.

la paranoiqueaba. miraba alrededor, como temiendo lo inconfesable. nos veíamos tiempos rigurosamente cronometrados, una hora, a lo sumo hora y media, más era demasiado. pedro llegaba con cara de torturado a mi encuentro, se iba aflojando a la media hora y cuando faltaban quince minutos antes de irse todo en él volvía a ser oscuro. se ponía hosco, la conversación se cortaba, todo se volvía gélido. yo me prometía no volver a verlo, me mal humoraba su paranoia, sus cambios de humor, su nerviosismo. pero siempre, antes de irse, me abrazaba. fuerte. tan fuerte. me dejaba ahí un minuto, sin decir nada, me envolvía y yo terminaba nuestros encuentros pensando que no era tan malo al fin y al cabo.

nunca había pasado nada. ni un beso, nada. de nada. nada.

pedro esperaba, se acercaba, sopesaba sus posibilidades. y yo lo esperaba, inerte. nunca tuve demasiado problema con la gente comprometida, la verdad. pero siempre espere a que fuesen ellos quienes dieran el primer paso. que fuese una decisión hecha y derecha, digamos. que se hiciesen cargo de lo que iban a hacer.


pero nunca, nunca, nunca, me costó tanto que dieran el primer paso como con pedro.

pedro estaba preso, de las estructuras que creaba alrededor de el, de miedo, de conformismo.


igual, creo que lo que más lo bloqueaba era que, a diferencia de los otros, pedro la quería. la quería de verdad.

sin embargo había decidido, ya para esas alturas, que tampoco quería dejar de verme.
¿y entonces?

3 comentarios:

  1. uhhh no había leído la historia, espero la continuación :)

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  2. Que rara forma esa de querer a alguien pero cagarla al involucarte con otra persona. Y que estúpido andar de trampa y que la paranoia te coja el cerebro :P

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  3. por qué decís que la quería??? mmh...
    y si la quería por qué conformismo??
    CD

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