la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

sábado, 25 de enero de 2014

pedro el que espera/3 mientras el hippie entona una canción

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tragó saliva. mi sonrisa desapareció.
el silencio se hizo mas espeso.

la aclaración me tomó por sorpresa. digo, si tenés novia y salís con una mina, no se lo decís... o se lo aclarás antes de salir. si se lo decís cuando salieron es una jugada desleal. baja, digamos. es tirar la pelota a mi cancha y desentenderte. es no hacerte cargo,  no tener pelotas, retomando la metáfora futbolera.
pensé algo así como la puta madre, pero después me acordé de mi ex y pensé que lo mejor que me podía pasar ahora era un tipo que no tuviese ni la mínima intención de romperme las pelotas.

mi mueca inerte se mantuvo. decidí pasar por alto la observación. tomé aire y dije:
belén.- ¿qué vas a tomar?
me miró sorprendido. titubeó. abrió y cerró la boca un par de veces.
pedro.- eh... un café.
belén.- bueno, yo un jugo de naranja.
pedro.- dale.

en ese momento un hippie medio desaliñado, de esos que suelen rondar puan, se acercó a nuestra mesa. vendía poemas, o algo así. le hicimos señas de que no, de que nada, pero se acercó igual. señaló la remera de pedro, que era naranja y tenía una estampa de los beatles, y empezó a tararear, bajito, una canción.

con pedro cruzamos miradas. le volví a decir, ya en un tono no tan amable, que no queríamos comprar nada, pero el hippie me interrumpió.
- ¿qué son, ustedes dos?, preguntó de sopetón.
la pregunta era difícil de contestar. nos miramos interrogativamente entre nosotros, ¿era algo relacional, filosófico existencial, o qué? uno en puan nunca sabe.
belén.- nada, nada...
pedro.- amigos, casi. conocidos.
-. hay amor, acá. amor. love love love, como los beatles, esa canción es la de ustedes.
y, señalando la remera de pedro, tomó aire y empezó a cantar mas fuerte: remember that i´ll always be in love with you
lo miré a pedro, nerviosa. él, fascinado, no le sacaba los ojos de encima.
- treasure these few words till we´re together keep all my love forever, ps. i love you *
a este punto pedro sonreía abiertamente. el hippie dio una vuelta sobre si mismo, hizo una pequeña reverencia, y se alejó, no sin antes deslizarle a la moza que lo curzó:
- acá se nota, eh. hay amor.


* me enteré (después, porque me explicó pedro) que lo que entonaba el hippie era una canción poco conocida (y bastante mala) de los beatles:



1 comentario:

  1. Hacerle pagar un jugo de naranja en un bar de goyena es una justa sanción por su pelotudez.

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